viernes, 6 de junio de 2014

¡Otra vez zapallitos!

Cada vez que hay zapallitos para comer pasa lo mismo mi papá y mi mamá acostando arriba a mis hermanos y yo sola abajo hasta que me los coma todos pero a mí no me gustan los zapallitos me dan asco como la manteca a mi papá y él no la come y yo me tengo que tragar todo el plato qué vivo mi papá y encima se enojó con la abuela  cuando me contó lo de la manteca y le dijo mamá no te metas que esto es distinto y yo no entiendo por qué es distinto pero por las dudas no pregunto no sea que se enoje más y  tampoco me deje ir al cumpleaños de Juli el sábado que también invitó a Esteban ojalá que mi mamá me deje poner el vestido que me regaló la abuela pero no creo porque es negro y blanco y tiene flecos y mi mamá dice que  no es para nenas yo no entiendo a mi mamá  porque cuando mi hermanita me quita algo o peor me rompe algo aunque sea de la escuela mi mamá siempre me reta cuando yo me enojo  me dice no seas mala porque ella es chiquita y vos sos grande pero para el vestido no  yo escuché una vez que mi abuela hablaba con su amiga que es mi abuela postiza porque como no tiene nietos me preguntó si podía ser mi abuela postiza y yo le dije que si porque es buena y me hace siempre un montón de regalos que mi mamá y mi papá son unos nazis yo no sé lo que son pero no les puedo preguntar porque me van a descubrir que me hago la dormida cuando ellas hablan que encima de que no están en todo el día cuando  vuelven siempre nos retan por algo que les cuenta Rosa que es la señora que nos cuida  también la ponen en penitencia a Clara y eso que todavía no sabe ni caminar la hacen quedar un montón en el cochecito y a ella no le gusta a mi hermano Javier lo peor es que no lo  dejen hablar porque le encanta  entonces no puede hablar con nadie por mucho tiempo ellos están cansados y se enojan por cualquier cosa con nosotros la abuela también dijo que mi mamá no debería trabajar con tres hijos chicos o por lo menos debería buscar un trabajo más cerca de mi casa o de cómo era me parece que de medio tiempo pero que ella le dijo a Julia que es mi tía una de las hermanas de mi papá que ni loca deja de trabajar porque qué pasa si se divorcia yo creo que sería lindo porque a mi amiga Pili los papás la llevaron a Disney cuando se estaban divorciando pero la abuela dice que mi mamá no aguanta todo el día con los chicos porque los fines de semana siempre se los llevan a ella cuando se van con mi papá a hacer compras la cosa es que a mí siempre me retan porque dicen que soy inquieta y que me gusta jugar en vez de hacer los deberes y que por eso me saqué notas malas en las pruebas y que no es posible que mi mamá se tenga que sentar conmigo cuando llega muerta del centro y con todo lo que tiene que hacer y yo le miento entonces y le digo que  no tengo tarea aunque la tía dice que no hay que hacer eso pero si no miento vivo en penitencia porque mi mamá y mi papá no entienden nada  de nada y encima nunca pueden ir a verme a la escuela porque están en el trabajo y va la abuela porque me quiere un montón pero no es lo mismo y tampoco me van a buscar al cole y entonces me vuelvo con la mamá de Juli que sí puede y mi casa le queda de paso y mis papás le hacen siempre regalos re lindos para Navidad porque dicen que es  lo menos que pueden hacer por ella y a Inglés me lleva Rosa menos cuando llueve que no voy porque no quiere que se moje  Clara que es chiquita y Javier no tanto pero también un poco y antes Rosa se quedaba todo el día pero ahora se jubiló y todo el día es mucho y ella se cansa porque es un poco vieja así que a la tarde se va y viene la abuela o mi abuelo Pedro que es el papá de mi mamá porque la abuela Susana que es la mamá de mi mamá tiene algo en la rodilla y camina con un bastón también viene Laura que es una amiga de mi prima más grande pero a ella le pagan para que nos cuide por eso no viene todas las tardessólo tres días porque sale caro y mi mamá que me grita que me apure a comer así me acuesto de una vez por todas y esta porquería de comida que se enfrió y así es más asquerosa y si vomito se van a enojar más.

miércoles, 4 de junio de 2014

WAITING LOVE

Tanto tantear.
Tanto anhelar.
Tanto volar errático.
Con dolor a veces
con alegría
aletea dentro  de mí una mariposa
que estalla en llama de  mil colores
o se ahueca opaca en mi mano sola.

                                                                  Cristina Salera

domingo, 1 de junio de 2014

RADIANTE

Paso dos o tres veces al día, por el mismo lugar como tantos otros mirando sin ver.
Somos en algunos casos robot que automáticamente transitamos las calles de una ciudad, fría y a temporal. 
Hoy me puse mis mejores ojos y salí a ver. Me senté en el centro de la plaza despojado de prejuicios.
Lo primero que llamó mi atención además de la sorpresa de tanta gente casi atropellándose, fué el ensordecedor sonido que irrespetuosamente se mezcla entre ellos, casi diría, midiendo su fuerza. Un festival de colores propio de la primavera, rosales grandes que orgullosamente nos muestran el esplendor de sus años, colmados de flores perfumadas tan suaves y dulces como sus pétalos... me pregunto ¿Por qué  en las de florerías raramente perfuman?, ¿Será el dolor que les produjo el desarraigo?
El césped pisoteado formó una gran alfombra  patchwork, furor en los setenta. A mi derecha, con un pequeño y tímido chorro de agua, que  el reflejo del sol lo trasformó en un deslucido arco iris, de una fuente circular que pasa inadvertida.
Mientras que a la izquierda se contraponía una fuente con un ángel, que nada tenía que envidiar a la magistral  Fontana de Fiumi de Bennini, Piazza de Navona. Roma.
 Me corre un escalofrió al verlo me acerco ¿desde cuando está allí? A puro el paso  ¡estamos Él y yo! Nuestros ojos se unen, mientras que nuestras mentes logran una común unión entre ambos.
-Estoy cansado me dice, aquí todo el tiempo ignorado... ¡me escuchas! grita el eco dentro de mi cabeza.
-¿Me hablás a mi ángel?
-SI ¿a quien si no?
-Te escucho, contesto  automáticamente (poniendo en duda mi cordura).
- Sabés , me dice,  lo bueno de estar aquí es que puedo ver a los niños jugar y en verano arrojarse agua mientras sus risas suenan como cascabeles .Escuchar declaraciones de amor, ser el más fotografiado de la plaza .Pero estoy muy confundido, me pusieron aquí sin consultarme. Escucho decir a la gente que la fuente es femenina, pero el ángel es masculino y los más provocadores, delante de mí, dicen que soy asexuado.
 ¡OH! me enoja que me echen líquidos terribles y me cepillen  desgarrando de a poco mi color que en una época era blanco radiante.
Algunos dicen que ya estoy viejo,  ¡mentira! yo siempre seré joven, pero me pregunto: ¿quien me cuidará? Después de todo a nadie le importa qué será de mi, hay horas que estoy totalmente solo, por las mañanas los pájaros y palomas vienen a beber y muchas veces me ensucian parezco su baño. Y la locura total es en una época que cubren todo con lucecitas enloquecedoras ¿sabes? nunca quedan encendidas… juegan a ser luciérnagas y bueno cada uno hace lo que puede y yo no puedo hacer nada, ni rascarme la nariz.
Te ves pálido ¿te pasa algo?
No! bueno sí, te escucho y me confundís ¿porqué me elegiste para esto?
Yo no te elegí, vos siempre pasas y hoy recién me buscaste.
Si, yo siempre estoy, ¿como te llamás?
- Pablo, le contesto ¿y vos?
-Pero hombre… ya te dije, soy Ángel.
-¿
Y que buscas de mí? le pregunte  con temor a su respuesta.
-Sencillamente que seas mi amigo, Pablo, me siento muy solo y siempre me encontrarás aquí.
-
No pude agregar nada me acerqué,  toqué sus frías manos y prometí volver. Vi su cara aniñada que esbozó una hermosa sonrisa.



LILIANA PARRA

CARETAJE

Otra noche fría y sin luna.
Manos vacías de recuerdos y llenas de presentes.
Armonioso tic tac de un reloj que va midiendo nuestras vidas.
Vidas, tiempos, espacios, intervalos de sueños y esperanzas.
Amores perros lastimosos y eternos.

Sinfonías mudas en una tierra despoblada de ejemplos.
Bocas pecadoras, infidelidades escondidas pintadas de rosado.
Latidos discordantes camuflados de normalidad.
Remembranzas de épocas pasadas como si hubiesen sido mejores.
Caretaje atolondrado y frío vestido de pureza. 

Zapatos impregnados de caminar sobre serpientes.
Lagrima seca de llantos ahogados.
Razón de sinrazones marionetas de turno.
Bailamos sin música, reímos sin risa, cantamos sin voz.
La suerte que nunca se presenta, nos hace una mueca entre cínica y sonriente. 

Mis ropas andrajosas cubren mis huesos quemándolos de ira.
Y los cabellos cubiertos de grises nieves, en una demencial espera.
Me anuncian  el inevitable final.

Liliana Parra


LA MUÑECA



Llegó a mis manos como regalo, no sé de quién, ni porqué, si fue por un cumpleaños, por Reyes, o porque sí. Tampoco puedo definir la época, calculo que tendría entre 6 a 8 años.
Lo que sí recuerdo es que se transformó en mi compañera de siempre. Tenía en ese entonces un juego de jardín, compuesto de una mesita con 4 sillas pequeñas, un juego de té de porcelana que aún conservo y con mis amiguitas celebrábamos su bautismo. La llamé Cecilia y esa ceremonia la repetíamos a menudo. En mi habitacion de niña estaba sentada en una silla con su hermoso vestido de organza, su capelina, sus bellos rizos rubios y su carita tan linda, sus labios pintados y sus ojos de vidrios celestes. Cuando la movía de atrás para adelante decía “Mamá”. Con el correr de los años la muñeca fue pasando a segundo plano. Me casé, tuve hijos y ella fue a parar a una caja en el desván. Hasta hace poco tiempo atrás en el cual hubo una mudanza, ya que al quedarme sola la casa era muy grande, mi esposo fallecido y mis hijos casados y en resumen descarté muchas cosas que no cabían en el nuevo domicilio: Muebles, adornos, etc. y en ese revolver encontré la caja con mi muñeca.
¿Cuánto había estado allí durmiendo mientras la vida pasaba? Entonces la saqué y la envié al hospital de muñecas para que la hermosearan. Así fué que cuando me la trajeron con su vestido de raso rosa, su cabello peinado y su carita repintada, la abracé con ternura. Y la coloqué en mi dormitorio, en mi sillón hamaca como muda compañera de mis horas. Una noche en la cual estaba desvelada, con mi cabeza pensando en mil temas inconclusos, al darme vuelta en la cama miré a la muñeca, siempre en la misma posición, impávida y bella. Los años no la habían afectado, pero no podía envidiarla. Yo viví, pasé momentos de gran alegría, también de tristeza, ahora a veces siento la soledad, pero eso es la vida. Verse reflejada en otras vidas, la de sus hijos, sus nietos. ¿Qué más?. Y con estos pensamientos ya somnolienta, volví a mirar a mi muñeca, y esta me miraba sonriendo, no estaba en su habitual posición, se había movido. Pero el peso de mis párpados pudo más y me quedé dormida.

AMALIA BARRIL

JULIA

Julia vivía con su hermano en el bosque, se habían quedado huérfanos , cuando ella
era apenas una niña, él 10 años mayor, se hizo cargo del mantenimiento de su pequeña hermana, trabajando como su padre lo había hecho, de leñador. Julia por su partecon nueve años apenas, colaboraba con el trabajo de la casa, aseando y preparando la comida, que se trataba de un hervido de carne y verduras para cuando su hermano llegara. Mayormente el regresaba a las 4 de la tarde y se iba muy temprano, con una pequeña vianda. Así transcurría su existencia, sin mayores modificaciones, salvo los domingos que iban a misa o a alguna kermese que se realizara en el pueblo.
Los demás días luego de asear la cabaña se iba hasta un árbol muy frondoso que se encontraba a pocos metros, donde le gustaba encaramarse. Se paraba en una horqueta trabando con sus piernas  el tronco y se inclinaba abriendo los brazos, como si fuera a volar. Esta era una costumbre que repetía con frecuencia y en algunas oportunidades Joaquín la había encontrado en esa posición, regañándola por lo peligrosa que era. “No te dás cuenta que si te caés no hay nadie que te socorra. Que estamos muy distantes de todo”. "Por favor Julia no quiero que lo vuelvas a hacer". "Prometelo, prometelo". "Que sí, te lo prometo", le contestaba ella.
Pero eso era muy distinto a lo que ella pensaba. Ella soñaba con ser un ave, que hermoso sería, los veía planear con sus alas  abiertas y recorrer largas extensiones.
Que distinta sería su vida, ya no le molestaría la soledad. Vería toda la magnitud del bosque desde arriba y hasta quizás lo viera a su hermano cortando árboles para la maderera del pueblo. ¡Todo lo vería!
Un día como otros  tantos subió a un árbol más alto que de costumbre y se quedó allí, acurrucada y ensimismada en sus pensamientos sin darse cuenta de  la hora que se avecinaba con la llegada de su hermano. Se paró sobre un tronco  y  abrió los brazos. La voz de su hermano que la vió, llamándola con espanto la sacudió, pero era tarde.
Sus pies que se apretaban al tronco, se habían convertido en garras y sus brazos en alas, y sin pensarlo más se largó al vacío, transformada en un ave, que revoloteó sobre Joaquín rozándolo con sus alas y se perdió entre el follaje.
                   

                                                                                AMALIA